Protección contra incendios en almacenes frigoríficos

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Cuando hablamos de almacenes frigoríficos debido a la carga de fuego elevada, al tipo de material almacenado y sus embalajes, altura de almacenamiento, superficie de sectores, etc. nos encontramos con  que el tipo de riesgo  intrínseco será medio o alto. Por tanto según el RSCIEI será necesario instalar tanto sistemas de detección automática y alarma, como sistemas de rociadores en el interior del almacén.

En cuanto a la instalación de detección, este apartado está solucionado satisfactoriamente gracias a los sistemas de detección precoz por aspiración, tanto en lo que respecta a su funcionalidad, como a la propia ejecución de la instalación.

Los sistemas de extinción presentan muchas dificultades mayores debido a las tipologías y particularidades de estos edificios.

Hay diferentes tipos de sistemas de rociadores aptos para este tipo de riesgo, como son los sistemas secos de rociadores, sistemas de preacción con tubería presurizada con aire, sistemas húmedos con anticongelante que, según diferentes parámetros como la altura del edificio, nos marcará el tipo de diseño a realizar.

En ocasiones este tipo de instalaciones conllevan una gran dificultad en cuanto a diseño y su posterior ejecución. A mayor altura del edificio se hace necesaria la instalación de rociadores en niveles intermedios de estanterías, así como disminuyen las opciones de proteger del riesgo con sistemas de agua. En los diseños de sistemas secos o de preacción, se dan una serie de condicionantes que se deben tener en cuenta, como pueda ser el incremento del área de diseño, ya sea con NFPA como con norma UNE, tuberías con pendiente mínima hacia puntos de vaciado, tipos de tubería y juntas, sistemas de rociadores en árbol y por tanto tuberías de mayor diámetro, u obligación de instalación de rociadores montantes lo cual  genera mayores dificultades a la hora de mantener los espacios entre las cargas y la estructura de la estantería.

Además este tipo de almacenes suelen mantener unas constantes, como son la alta estanqueidad y la poca ocupación de personas de forma constante, que hacen viable otro tipo de solución como puede ser la prevención mediante sistemas de inertización constante.

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El aire está compuesto por un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno y un 1% de otras  sustancias. El principio de funcionamiento de los sistemas de inertización tiene como objetivo conseguir una reducción del oxígeno hasta llegar a un valor aproximado del 15% dependiendo del tipo de material.

En este porcentaje se consigue que, ante un incendio, este no tenga el suficiente aporte de oxígeno para la generación de llama, con lo que la combustión no es posible. Los principales sistemas existentes en el mercado consiguen llegar a estos valores a base de inyectar nitrógeno extraído de la propia atmósfera mediante la acción de un compresor.

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En cuanto al diseño, el sistema requiere de una serie de cuidados ya que se deberán tener en cuenta factores determinantes  como la estanqueidad del edificio, la existencia de puertas, la renovación de aire, la temperatura, etc.

El sistema puede ser aplicado en áreas ocupadas puesto que la norma VDS 3527 establece, en relación al porcentaje de oxígeno que tengamos, un mínimo del 13%, tomando, eso sí, medidas especiales como la reducción de los tiempos de trabajo, de los tiempos de descanso o chequeos médicos a los trabajadores.

Por tanto nos encontramos ante sistemas que nos permiten realizar una prevención del incendio de forma que se garantiza la seguridad de los procesos, así como de los objetos de valor. Se evitan daños causados por el humo, el fuego y por los propios agentes extintores, y presentan una gran versatilidad en el diseño adaptándose al riesgo.

Son por tanto una alternativa eficaz a los sistemas de rociadores para este tipo de riesgo. No obstante, habría que realizar un estudio particular para cada caso, ya que el coste de los equipos y del sistema, así como del propio consumo energético que conlleva, va a requerir de una mayor inversión económica de la que supondría una instalación de rociadores.