S.O.S. Mantenimiento

mantenimiento

Una de las principales causas que puede suponer una catástrofe para la continuidad de la actividad en el ámbito industrial, son los incendios. Según fuentes de compañías aseguradoras y bomberos, y sobre todo en época de crisis, los incendios en industria aumentan por varias razones, siendo una de ellas la falta de revisión y mantenimiento de los equipos contra incendios, produciéndose el envejecimiento de la instalación.

La revisión y el mantenimiento de las instalaciones de protección contra incendios es una medida preventiva crítica cuyo principal objetivo es mantener las instalaciones a punto para que puedan ser utilizadas en caso de necesidad, garantizando así la seguridad de las instalaciones y de las personas.

A no ser que se produzca un incendio, las instalaciones de protección contra incendio no son utilizadas (no están funcionando) e incluso, en ocasiones, da la sensación de que molestan a los propios propietarios y usuarios.

A través del mantenimiento se trata de simular las condiciones que se darían en un incendio, de manera que se someten a las instalaciones a estas condiciones, midiendo y verificando su respuesta, de tal manera que se puede determinar si estarán operativas o no en caso que deban de ser utilizadas.

Por lo tanto, la única manera de poder garantizar su funcionamiento es a través del mantenimiento de las instalaciones de protección contra incendios. Tomando esta afirmación como punto de partida,  hay dos factores que son los más influyentes en el mantenimiento: el diseño e instalación y los programas de mantenimiento.

Los criterios de diseño de las instalaciones PCI están presentes en la distinta normativa vigente e incluso en documentos de no obligado cumplimiento, como pueden ser las Reglas Técnicas de Cepreven o requisitos específicos de compañías aseguradoras.

Tras más de 40 años realizando mantenimientos, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿estos criterios de diseño tienen en cuenta criterios de mantenimiento, durabilidad y escalabilidad?

Por citar algún ejemplo, desafortunadamente es frecuente encontrar grupos contra incendios instalados en sótanos de dimensiones reducidas a los que se accede a través de una trapa minúscula (e incluso casi invisible). Estas ubicaciones, además de ser de difícil acceso, suponen la exposición a unas condiciones agresivas de humedad y poca ventilación al grupo contra incendios y sus equipos.

Este mismo grupo contra incendios casi con toda seguridad estará cumpliendo normativa vigente y estará legalizado. Pero, ¿se han tenido en cuenta criterios de mantenimiento? Incluso cabe preguntarse si se han tenido en cuenta criterios de uso, puesto que al ser de difícil acceso podría suponer un problema dado el caso. Estas condiciones de acceso y dimensiones, evidentemente también lastran las labores de mantenimiento.

En las inspecciones realizadas encontramos más ejemplos que ilustran estas divergencias, como centrales de detección instaladas en lugares sin ningún tipo de vigilancia, detectores instalados en base a criterios estéticos, etc.

En definitiva, de poco o nada sirve realizar un diseño y una instalación de medios de protección contra incendios excelente, si a esta instalación no se le puede realizar un buen programa de mantenimiento que garantice su operatividad, para poder ser utilizada en cualquier momento inesperado.

Y a estas instalaciones se les debe de realizar un minucioso programa de mantenimiento. A la espera de la entrada en vigor del nuevo R.I.P.C.I., tenemos que manejarnos con una normativa que no recoge la realidad actual de manera completa y que incluso se podría decir que establece unos criterios de mínimos.

Se observa en el sector, la proliferación de empresas no especializadas en la instalación y mantenimiento de instalaciones de protección contra incendios que basan sus mantenimientos en unos precios fuera de mercado, a costa de realizar programas de mantenimientos que cumplen a duras penas con los requisitos mínimos que establece la normativa. Cabe preguntarse que, incluso llegando a cumplir con estos requisitos mínimos y, por lo tanto, cumpliendo normativa ¿se puede asegurar el correcto funcionamiento de las instalaciones? ¿son suficientes estos programas de mantenimiento?

Después de más de 40 años realizando mantenimiento de instalaciones de protección contra incendios, lanzamos la siguiente reflexión : ¿para que sirve el mantenimiento, para estar dentro de la legalidad o para proteger personas, negocios, inmuebles, etc. teniendo las instalaciones siempre operativas?

Desde nuestros inicios, en Soler Prevención y Seguridad nos hemos enfocado por la segunda opción. Nosotros entendemos el mantenimiento como una actividad crítica que protege personas, bienes e inmuebles. Por lo tanto, nuestros procesos y programas de mantenimiento, además de estar basados en los criterios que marca la normativa de obligado cumplimiento, se basan en el know-how de la empresa, después de más de 40 años apostando por el mantenimiento; a las recomendaciones de fabricantes, gracias a una estrecha colaboración con nuestros proveedores; y la innovación.

Pero un buen programa de mantenimiento no es suficiente por si mismo. Es de vital importancia que el personal que los lleve a cabo esté altamente cualificado y sea muy minucioso y estricto en su ejecución. Por lo tanto, el profesional no sólo debe de estar técnicamente formado y preparado, si no que debe de interiorizar que su desempeño a la hora de realizar los mantenimientos puede salvar vidas e inmuebles si se diese el caso.

En base a todo ello, nuestra filosofía es trabajar día a día para diferenciarnos y ofrecer a nuestros clientes lo más importante en lo que a protección contra incendios se refiere: Seguridad y Confianza.